Alertan del peligro del aplanamiento de montañas en China

Cuando terminen las obras en la ciudad china de Lanzhou, en el centro del país, la fisonomía de esta urbe de tres millones de habitantes a orillas del río Amarillo habrá cambiado por completo. Las autoridades locales están aplanando 700 montañas para crear 250 kilómetros cuadrados de terreno plano en el que poder construir. El macroproyecto dio problemas en abril de 2013, cuando la contaminación asociada a ese gigantesco movimiento de tierras se hizo evidente. Las obras se pararon a la espera de un informe medioambiental. Cuatro semanas después, se reiniciaron porque los costes para constructores y gobierno local no dejaban de subir. El informe aún no se ha terminado.

El caso de Lanzhou sirve de ejemplo del modo en que China está llevando a cabo una campaña para aplanar montañas y ganar territorio apto para nuevas construcciones en ciudades emergentes dejando cuestiones medioambientales, geológicas y de seguridad en un segundo plano. Lo citan tres científicos chinos, de la Universidad de Chang’an, en un artículo publicado hoy en la revista Nature muy crítico con los riesgos que, en su opinión, están corriendo las autoridades chinas al autorizar estos proyectos sin los estudios científicos y técnicos necesarios.

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Los proyectos son gigantescos. Uno de los más espectaculares, en Yan’an, en la provincia de Shaanxi, se inició en abril de 2012 y tiene por objetivo doblar la actual extensión de la ciudad creando 78,5 kilómetros cuadrados de terreno plano. El cielo en esta ciudad «suele verse marrón por el polvo que generan los equipos de construcción en días ventosos», explican los tres científicos, y añaden que los bosques y las plantas de las colinas desaparecen antes de empezar los trabajos, lo que incrementa el riesgo de erosión de los suelos y de pérdida de aguas subterráneas porque las tierras de cultivo y los bosques bloquean el viento y retienen la humedad del suelo.
Imagen de 2012 de los movimientos de tierra en Lanzhou (China). / AP
Los científicos citan varios ejemplos más en Chongqing, Shiyan, Yichang… Y recuerdan que en algunos casos, como en el proyecto de Shiyan, los problemas ya se han hecho visibles. Esta ciudad está situada junto a un proyecto hidrológico estratégico que desvía agua de los ríos a través de canales en el sur de China hacia Pekín y el norte. La transformación de las colinas en llanuras ha provocado ya deslizamientos de tierras e inundaciones, además de alterar cursos de agua. Los autores del artículo explican que esto a su vez se traduce en mayor erosión del suelo y en el incremento de los sedimentos en el agua local.

«La creación de nuevas tierras en China está destinada a la construcción urbana, por lo que necesita muchos terrenos planos», explica a EL PAÍS por correo electrónico Peiyue Li, profesor de la Universidad de Chang’an y primer firmante del artículo. «Las condiciones geológicas e hidrogeológicas en áreas montañosas como la de Yan’an hacen imposible construir edificios altos alrededor de las montañas, porque están compuestas de un material que puede producir deslizamientos de tierras en días lluviosos. Por todo ello, los gobiernos locales chinos decidieron iniciar esta camapaña para crear nuevas tierras».

El Pais.com