El futuro de Juan Martín del Potro

La situación, a estas alturas, ya se asemeja a una pesadilla que no acaba. Juan Martín del Potro se marchó del Masters 1000 de Miami, hace casi un mes, afirmando que su objetivo era «tratar de jugar lo más posible», ya que sería «más valioso competir que entrenar». Pero su deseo no concuerda con la realidad. Luego de su regreso al país para las Pascuas junto con su familia, y tras más de dos semanas sin poder practicar tenis, ya que la inflamación en la muñeca izquierda operada se lo impedía, el tandilense logró pelotear recién ayer, pero las molestias en la mano continúan. Así, sigue sin poder proyectar su futuro y su participación en Roland Garros, desde el 24 del mes próximo, es todo una incógnita por cuestiones lógicas: para competir en partidos al mejor de cinco sets en París necesita acumular entrenamientos y partidos intensos, y no es precisamente lo que está pudiendo conseguir.

Luego de rechazar la invitación para participar del ATP 500 de Barcelona que se está desarrollando, Del Potro tenía la esperanza de jugar la semana próxima en el ATP 250 de Estoril, un certamen que le resulta muy ameno, que ganó en dos oportunidades (2011 y 2012) y que también le tenía reservado un wild card. Sin embargo, no está en condiciones de competir en Portugal.

Según conoció la nacion, el Masters 1000 de Madrid, desde el 3 del próximo mes, también le tiene disponible una invitación, pero el ex número 4 del mundo es muy cuidadoso en este difícil momento y considera que no es, precisamente el polvo de ladrillo, la superficie apta para arriesgar y esforzarse en su frágil estado. La Torre lleva mucho tiempo fuera de las canchas lentas: su último encuentro oficial sobre ese terreno fue en Roma, en mayo de 2013 (perdió con el francés Benoit Paire, por 6-4 y 7-6). Pero esa temporada también padeció diversos problemas de salud, al punto de jugar nada más que en Montecarlo, antes de pasar por el Foro Itálico. No realiza una gira completa sobre arcilla desde 2012.

Ante la gran preocupación de él y de su entorno, Del Potro modificó su estrategia, su plan. Ya no pretende competir lo antes posible y en cualquier condición; hoy, su filosofía es mucho más conservadora y, a la misma vez, incierta. Reconoce, con crudeza, que necesita cuidar la muñeca, esa que le sigue doliendo, que lo perturba, que le golpea el ánimo y que estuvo inflamada hasta las últimas horas. El jugador entrenado por Franco Davin mantiene las sesiones de kinesiología y en las últimas dos semanas realizó ejercicios físicos; no tomó la raqueta hasta ayer, por ello es complejo imaginarlo actuando en Madrid, Roma o Bois de Boulogne, donde tiene ranking protegido.

Incluso, si no logra mejorar su salud, no sorprendería pensar que tampoco jugará los cuartos de final de la Copa Davis ante Serbia, en Tecnópolis, sobre polvo de ladrillo, del 17 al 19 de julio. «Quiero y deseo estar en la Davis, pero en condiciones respetables. Más si tengo que enfrentar a (Novak) Djokovic», le dijo Del Potro a TyC Sports, en el aeropuerto de Ezeiza, tras su participación en Miami, donde perdió con Vasek Pospisil por 6-4 y 7-6 (7), el jueves 26 del mes pasado. En la temporada actual, solamente jugó cuatro partidos: el citado y tres en Sydney, donde ganó dos (Sergiy Stakhovsky y Fabio Fognini) y perdió uno (Mikhail Kukushkin).

«Es un trabajo muy fuerte psicológicamente el que hay que hacer para no dejarse vencer», reconoció el jugador de 26 años durante su última estada en los Estados Unidos. Y no le falta razón. Porque, además, no es éste el primer gran golpe de su carrera: tras ganar el US Open 2009, se perdió buena parte de 2010 por una cirugía en la muñeca derecha. Y la intervención en la mano izquierda por un daño ligamentario, en marzo de 2014, lo mantuvo afuera del circuito 321 días. Aquella de marzo fue apenas la primera operación en la mano izquierda. En enero de este año, de manera sorpresiva y tras bajarse del Australian Open, se sometió a «una pequeña cirugía» en la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota, «para resolver el problema del dolor que le causaba al impactar el revés a dos manos», según el comunicado oficial.

Se confiaba que, luego del trabajo realizado por el doctor Richard Berger en la mano, los dolores desaparecerían y Del Potro podría actuar en el circuito con libertad en solamente un par de meses. Pero no fue así. Todo lo contrario. Y su futuro está atiborrado de incertidumbre.