Fútbol con problemas de género: en Primera, sólo un 3,5% de los puestos directivos son ocupados por mujeres

El fútbol, como lo conocemos, es cosa de «machos» y si las mujeres lo practican debemos agregarle la palabra femenino al final para remarcar que se trata de un mundo diferente. El deporte más popular del mundo tiene un problema de género que va más allá del chiste fácil sobre quien puede opinar o no de la materia: sus arcaicas estructuras son expulsivas para ellas.

El ingreso a un mundo que parece salvaguardado exclusivamente para los hombres es casi imposible para quienes no pertenecen a este «selecto» grupo: de la dirigencia con poder de decisión de los 30 clubes que integran hoy en día la Primera División en Argentina, sólo un 3,6% son mujeres.

En total, contando solamente puestos en Comisión Directiva -excluyendo comisiones fiscalizadores, tribunales de honor, vocales suplentes, etcétera-, hay 529 sillas disponibles y sólo 19 son ocupadas por mujeres. Sobre 30 equipos, en 13 hay representantes femeninas que están sentadas en la mesa donde se toman las decisiones y donde su voz cuenta.

Más allá de que las instituciones tengan muchas mujeres que practican actividades a lo largo del año, representan a los clubes o simplemente van a ver al equipo del que son hinchas, no se les da el espacio correspondiente en los puestos de gestión. Para dar un ejemplo, en las últimas elecciones celebradas en River en 2013, sobre un padrón habilitado de 41.187 socios para votar 6.740 eran mujeres, las cuales no tiene representación en la actual Comisión Directiva a pesar de ser el 19,5% del total.

De los cinco clubes grandes, sólo Independiente tiene una mujer en Comisión Directiva: se trata de Liliana Toribio, quien se desempeña como Tesorera en la institución comandada por Hugo Moyano. En el resto, a pesar de ser los de mayor convocatoria a nivel nacional, brillan por su ausencia.

Lidia Soria Mulki es una excepción a la regla, ya que los socios de Atlético Tucumán la eligieron como vicepresidenta tercera de la institución. Se trata de la mujer con rango superior dentro de nuestro fútbol. Donde hay mayor cantidad es en Lanús con tres representantes, seguido por Huracán, Arsenal, Colón y Aldosivi, con dos. En Gimnasia La Plata, Sarmiento, Belgrano, Rosario Central, Newell’s y Tigre hay una.

• El fútbol, cómo reflejo de una sociedad machista

Evelina Cabrera, fundadora y presidenta de la Asociación Femenina de Fútbol Argentino y batalladora por los derechos de la mujer, le aseguró a ámbito.com que este fenómeno se replica en los diferentes esferas de nuestro país: «Yo creo que estamos en una sociedad muy machista donde se cree que en el fútbol el que sabe más es el hombre, teniendo mayores posibilidades. Las gerencias deportivas son un reflejo de lo que pasa afuera en el resto de la sociedad. Creo que no dista de la cultura argentina en referencia a la diferencia que se hace entre géneros en el ámbito laboral en general».

«Al ser un deporte donde está estigmatizado que es de hombres se hace más evidente la diferenciación entre los géneros. Es muy difícil hacer pie para las mujeres, a mi me ha pasado en lo personal», remarca Cabrera, quien afirma que el fenómeno se da en todos los estratos del fútbol: «Si salimos de lo directivo pasa lo mismo. Los que entrenan fútbol femenino, la mayoría son hombres. De ese rango para arriba no me imagino por qué podría ser diferente».

Cabrera, apuntada por la publicación estadounidense «The Economist» como una de las jóvenes que va a influir en las próximas décadas, e invitada a participar en un foro que se celebrará en Buenos Aires en marzo próximo, manifestó que uno de los grandes problemas es que la opinión de las mujeres es dejada de lado «porque supuestamente un hombre sabe más y tiene más capacidades ya que se trata es un deporte masculino«. «Es muy triste, pero en Argentina siempre la mirada para ocupar los puestos se basó en un ‘¿quién sabe más de fútbol?’, el hombre. Inclusive en una cancha de fútbol, si vos ves una mujer entrenadora y dice ‘yo quiero dirigir a un equipo’ y deja su currículum lo tiran a un costado», agregó.

Está lógica, según la mirada de Evelina, se debe a que, en parte, «los hombres tienen miedo de los pasos que estamos dando las mujeres», donde se atreve a ir más allá de lo que rodea al mundo del fútbol: «Hay muchas creencias sobre el estereotipo de cómo tiene que ser la ‘mina’. Si vos vas así nomás, sin pintar, esta es una hpd (sic) y si vos vas arreglada piensan ‘ah, no, esta se come el mundo’. Lamentablemente la mujer tiene que ir mirando todo el tiempo como va o de que forma se viste para que no se empiece a especular por qué llegó a tal lado o por qué hizo eso, entonces se hace todo muy ‘heavy'».

Sin embargo, la entrenadora y coach ontológica asegura que las mujeres tienen que aguantar y seguir adelante «marcando la huella de las que están por venir». «Yo siempre digo que las mujeres que entran al mundo del fútbol o deportes en donde hay muchos hombres, la verdad es que se la tienen que aguantar. Sé que es triste, pero debemos dejar el sendero para las futuras generaciones», agregó.

«La mujer puede tomar decisiones importantes y por suerte estamos en un momento que, aunque parezca lejano, hay varias áreas donde estamos ejerciendo, haciéndonos visibles y demostrando que sí podemos. El género no marca la idoneidad de una persona. Hay un montón de cosas que vienen desde la estructura de nuestra sociedad, que por suerte las nuevas generaciones están cambiando. Creo que en los años que se vienen va a haber gente más joven y con más proyección, y con menos creencias arcaicas», reflexionó.

• Cupo femenino, una opción para lograr la inclusión

Para modificar esta realidad, Cabrera propone que se coloque un cupo femenino en las dirigencias deportivas, siempre y cuando sean personas capacitadas más allá de su género. «Yo creo que hoy es la única forma para que una mujer llegue a esa posición hoy en día, para que pueda gestionar y demostrar todo lo que sabe».

«Vivimos en una cultura machista y el fútbol es de los hombres. Pasa particularmente con las mujeres que por el hecho del género, no nos toman en cuenta para esos cargos. Hay una visión, errada, sobre para que puede servir una mujer y para que no. Yo creo que la obligatoriedad puede dar espacio para que aquellas que puedan y tengan ganas de avanzar en este ámbito puedan desarrollarse y marcar el camino para las que vengan», reflexionó.

Si bien a algunos puede parecerles arbitrario, el contexto lleva a que la posibilidad de imponer un cupo puede generar el desarrollo de la mujer en el mundo de la gerencia deportiva. Hoy las que quieren participar se ven frustradas al tener las puertas cerradas por su género y en muchos casos ni siquiera lo intentan al verse excluidas del sistema desde el vamos. Las instituciones deberían comenzar a plantearse como representar esa creciente masa societaria femenina, que pide a gritos tener voz y sentarse a la mesa a la hora de tomar grandes decisiones.